Los siete caracteres según la biografía

Menos descritos que los temperamentos pero también propuestos por el padre de la biografía, Lievegoed, existen siete caracteres que se ponen de manifiesto durante el tercer septenio. Este mismo autor las define en el libro Desarrollo vital del hombre como la actitudes básicas siendo aquellas que permiten a una persona cristalizar su vocación. Al darles ese nombre las define como la expresión de la auténtica esencia del alma.

Desde esta perspectiva el alma según la nomenclatura clásica, la mente según la denominación moderna o la psiqué, según la tradición griega, se encuentra entre dos polaridades:

La superior en la que, mediante la conexión con lo espiritual encuentra los motivos en los ideales y que determinan la vocación, mientras que la parte inferior se vincula con las necesidades corporales que la hacen regirse por impulsos y apetencias.

Las actitudes básicas, los caracteres y la vocación

Cualquier desarrollo profesional puede ser determinado por el predominio de una actitud básica o carácter. Generalmente, estos caracteres se manifiestan en el tercer septenio y suelen ser somo colores que se mezclan, no encontrándose nunca en una pureza absoluta.


Siete

Los siete caracteres

Las personas con carácter investigador tratan de entender el mundo escudriñándolo y experimentando.

Son personas muy estudiosas, pero corren el riesgo de obsesionarse en sus búsquedas.

Este carácter  da un paso más y trata de explicar la relación lógica entre las cosas. Lo desarrolla más desde lo teórico que desde lo empírico.

Casi sin darse cuenta el organizador observa el mundo como el lugar a conquistar y ordenar.

Pocas cosas se les ponen por delante y pueden ser excelentes líderes  cuando aprenden a controlar su agresividad.


El cuidador acoge y atiende a cualquier forma de vida. Desde plantas y animales a personas mayores enfermas o niños tratan a todos con enorme sensibilidad y dulzura.  Aunque para ello, a veces se vean obligados a dejar mirarse a si mismos.

Adaptable y creativo el innovador-reformador va buscando aquello que puede cambiar.

Necesario para ayudar a progresar en cualquier ámbito, si no se le pone freno puede llegar revolucionar todo de forma continua sin dejar progresar las transformaciones realizadas.

En oposición al anterior, el conservador aspira a mantener todo en orden y controlado.

Sus apegos tendencia a la repetición y resistencias a los cambios hacen de ellos personas muy meticulosas, pero, en ocasiones poco prácticas.

Este carácter resulta el que menos se presenta, siendo el que armoniza a los otros seis

Irradia vitalidad y es capaz de generar algo donde no existía antes.

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