A medida que se van cumpliendo años cada vez se abre más la horquilla entre vivir plenamente o sobrevivir. En este octavo septenio entre los 49 y los 56 años es donde puede empezar a enseñar lo que se contestó en el séptimo septenio a las preguntas que fueron formuladas entre los 35 y los 42 años.

Es verdad, que otras personas que no habían respondido a las mencionadas cuestiones en el anterior septenio y que tampoco lo hacen ahora. Es como si se quedaran como aletargados, pudiendo no llegar a despertar nunca en su vida.

Convertirse en un maestro

Pasando la frontera de los cincuenta, en el octavo septenio el ser humano ha acumulado ya tantos conocimientos prácticos y de la vida que tiene la posibilidad de convertirse en maestro.

Se ha de optar si se hace como un maestro bueno qué se convierte en guía y que es reconocido y valorado. O, por el contrario se transforma en un pedante gurú que no quiere más que dar consejos a quien no se los pide.

Al primer caso se llegará si se ha experimentado la autoridad amada en la vida; si sus padres y profesores actuaron de esta manera.

Apertura o cierre a ser un maestro

A estas alturas se vuelve a examinar la vida propia tratando de saber la respuesta que se ha dado a los diferentes desafios.

Apertura

El amor que uno puede dar ya no lo vuelca en el entorno familiar, sino que lo convierte en una entrega más abierta colaborando en hacer más bello el mundo. Muchas personas, especialmente mujeres se vinculan a ONGs y entidades que colaboran en contra de las desigualdades sociales y económicas.

Apertura a las necesidades del mundo

Existe en estos momentos un cierto examen en lo moral, pero este desarrollo ya no se limita al pensar, sino que se transforma en hechos:

» Saber lo que hay que hacer, lo que es moralmente correcto, es lo que menos importancia tiene en la cuestión moral; lo importante es que existan dentro de nosotros impulsos que, en virtud de su poder interior, de su fuerza interna, se conviertan en actos morales, es decir se proyecten al mundo exterior como realidad moral.»

Rudolf Steiner

Altruismo

La persona que ha ido cumpliendo sus años y que ha traspasado los cincuenta en todo el amplio sentido de la palabra cumplir vive un desarrollo en el que sus decisiones no se toman por lo que él necesita, sino por lo que interpreta que demanda el mundo de él. Y lo hace respondiendo a un altruismo, que le viene de escrutar lo que el mundo necesita.

Lo puede lograr porque ya posee la capacidad de observar el devenir, lo que puede alcanzar en la vida y porque ha comenzado ya a «soltar lastre».

Escucha al otro

En este momento de la vida ya no se está tan sometido a la acción, por lo que se puede pensar y reflexionar más y, además se posee mayor experiencia de la vida por lo que estos pensamientos quedan mucho más enriquecidos.

Desarrollar el asombro,  la escucha activa, confianza y encuentro con la paz interior, respetando la espiritualidad ajena.

Conquista de una verdadera libertad

También es el momento en que se observa si han transformado los mandatos que se recibieron allá por el segundo septenio. Si no se ha hecho hasta ahora pueden quedar solidificados como firmes creencias que ya serán muy difíciles de mover en el resto de la vida.

El pensar desde el corazón

A lo largo de este octavo septenio se le brinda al ser humano la oportunidad de desarrollar el pensar del corazón. Este es, según describe Lievegoed la fase ético moral de la vida.

Ya no se limita a desarrollar un pensamiento lógico sino que desarrolla un pensamiento cordial, de corazón.

Cerrarse a la oportunidad de convertirse en maestro

La otra posibilidad es que con la edad atenace la inseguridad hacia un futuro para el que ya no contamos con las mismas fuerzas que unos años antes. Este miedo puede conducir a actitudes egoístas a amargarse y en lo físico puede reflejarse en enfermedades cardiacas como taquicardias y hasta infartos.

Los riesgos del octavo septenio

A nivel de salud, aquellas personas, especialmente los varones, que no sean capaces de moderar su ritmo podrán sufrir problemas cardiovasculares como hipertensión e infartos.

El climaterio

Durante este séptimo septenio, si no se ha producido antes aparecerá la menopausia femenina.

Más allá de la alteración biológica que puede producir el fin del ciclo menstrual y el cambio hormonal asociado, es un periodo de fuerte impacto emocional.

Hace unos años se extendió mucho el uso de parches de estrógenos con el fin de retrasar este momento el mayor tiempo posible y tratar de frenar la osteoporosis asociada a la desaparición de estas hormonas femeninas. Se pudo observar que aunque algunas mujeres recuperaban su ciclo menstrual sus trastorno emocionales no solo no disminuían, sino que se veían aumentados por esta terapia sustitutiva artificial. Esto asociado a un aumento de la frecuencia de de cáncer llevaron a dejar esta terapia.

Lo que se puso de manifiesto es que los trastornos anímicos asociados a esta fase en la vida de la ,ujer no vienen solo condicionados por el nivel de estrógenos en su organismo.

De forma natural la mujer afronta un tercio o más de su vida sin capacidad reproductora. Esto no es así en el reino animal. Esta particularidad fue empleada por Juan Luis Arsuaga para construir su Hipótesis de la abuela en la que defiende que la infertilidad a esta edad favorece que las mujeres del clan pudieran ocuparse de los niños, aumentando esto las relaciones sociales y los lazos familiares.

Son esas fuerzas que estaban destinadas a traer una nueva vida física al mundo las que ahora pueden ser liberadas para un desarrollo personal trascendental. Por eso muchas mujeres encuentran en esta fase de la vida una repentina y enorme creatividad.

Si quieres saber más de los otros septenios

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